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La Titanomaquia| Capítulo V

 Título: La Titanomaquia.

Autor: Eduardo García.

Año: 2020.

Capítulo: "El Monte Olimpo".

Capítulo anterior: "El castigo de Atlas".

CAPÍTULO V

"EL MONTE OLIMPO"

Durante la batalla de La Titanomaquia, los olímpicos tomaron al Monte Olimpo como su cuartel en el cual los dioses hacían sus estrategias de guerra contra los titanes dirigidos por Cronos y Atlas, su contraparte fue el Monte Otris desde donde luchaban los titanes, una vez terminada la batalla, los dioses decidieron que harían de ese lugar la residencia de los dioses, no es permanente ya que no todos los dioses moran ahí, al terminar la batalla, los dioses se repartieron el mundo, a Poseidón se le dio el dominio absoluto de los océanos, Hades dominaría el Inframundo, siendo el amo indiscutible del mundo de los muertos y, finalmente, Zeus sería el dueño del cielo, de esta manera, en cualquier parte del mundo en que se encuentre, se estará en los dominios de Zeus al estar debajo del cielo. 

De este modo, Poseidón no tuvo su residencia permanente en el Monte Olimpo sino en el fondo del mar, en donde no había ser más poderoso que él, lo mismo hizo Hades al ejercer su reinado en el Inframundo, en cambio, Zeus sí hizo del Olimpo su residencia permanente, al ser el hogar de los olímpicos, el Monte es considerado como un lugar sagrado, quizá el lugar más sagrado de toda la mitología griega, su relevancia es indiscutible, ahí vivían los dioses que regían todo, a quienes se les debía de rendir tributo para no ser castigados. 

La elegancia del Monte Olimpo simplemente no tiene comparación, los hombres han intentado que sus edificios alcancen el porte y grandeza de la morada de los dioses olímpicos, pero sus intentos han sido en vano, solamente se podía acceder al Olimpo mediante las nubes, por lo que era completamente inaccesible para los simples mortales, desde la cima del monte era posible verlo todo, nada podía escapar de la mirada de los dioses desde su lujosa residencia, que es el punto más alto y sagrado de toda Grecia. 

Cada vez que había que tomar decisiones sobre asuntos relevantes, los dioses se reunían en el Monte Olimpo en donde eran tratados con la más alta cortesía, no se podía tratar de otra manera al dios de los muertos, por poner un ejemplo, aunque éste prefería no asistir muy frecuentemente al Olimpo junto al resto de los dioses e inmortales que se fueron sumando a los invitados y residentes del Olimpo. 

Desde aquel lugar, los dioses olímpicos juzgaban e interferían en la vida cotidiana de los hombres, si se actuaba mal o bien, seguramente alguien estaría observando cada uno de sus pasos desde el Monte Olimpo y recibiría su castigo, de ahí la gran relevancia que tendría la residencia de los dioses, aquel magnífico lugar en el que todo hombre o héroe desearía vivir junto a los dioses que lo dominan todo, tal vez sea el lugar más bello sobre toda la tierra, más bello incluso que la propia naturaleza, adornado con los maravillosos trabajos de Hefesto, es simplemente un lugar que solamente es digno de los doce dioses olímpicos.


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