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La Titanomaquia | Capítulo LXIII

 Título: La Titanomaquia.

Autor: Eduardo García.

Año: 2020.

Capítulo: "El primer transexual".

Capítulo anterior: "Adonis".

Tienda: La Titanomaquia.

CAPÍTULO LXIII

"EL PRIMER TRANSEXUAL"

Tiresias fue el adivino más famoso de toda la Antigua Grecia gracias a su notable habilidad para la adivinación del futuro, aunque era ciego, podía ver el futuro con bastante claridad y exactitud debido a que ese fue un regalo hecho por el propio rey de los dioses olímpicos.

El mito de Tiresias es uno de los más extraños, polémicos y recordados de toda la mitología griega puesto que, el originario de Tebas daba un paseo por el Monte Cilene en la región del Peloponeso, en alguna parte de su trayecto se encontró con dos serpientes, al principio se asustó, pensando que estas le asesinarían, pero no fue así, los animales estaban demasiado ocupados como para preocuparse por el hombre, curioso, Tiresias se les acercó para ver cómo es que las serpientes copulan, no conforme con eso, mató a la hembra, en castigo, él se transformó en una mujer.

No sabía la razón de su transformación, regresó asustado a Tebas para intentar pedir ayuda, pero no recuperó su cuerpo de hombre, dice el dicho que si la vida te da limones, entonces hagas limonada, Tiresias lo entendió perfectamente, se dedicó a la prostitución, siendo la más cotizada en toda la antigua ciudad, de sus múltiples amoríos, Tiresias parió a dos hijas, Manto y Dafne.

Después de vivir años como mujer, Tiresias se encontró nuevamente a dos serpientes en el acto a las afueras de la ciudad, pero ahora, no hizo nada, sino que se pasó de largo sin hacerles caso, en recompensa, los dioses le regresaron su cuerpo original.

Mientras tanto, en el Olimpo, Zeus y su esposa discutían sobre quien disfrutaba más en el sexo, si el hombre o la mujer, el dios alegaba que la mujer sentía mayor placer que los varones, afirmación que negaba la diosa, pero ninguno de los dos dioses había estado en el lugar del otro durante el acto, pero había alguien que sí lo había hecho, ese era Tiresias, los dioses lo llevaron al Olimpo para consultarle quién tenía razón.

Con esto, Zeus quería justificar sus incontables amoríos, según él, era infiel debido a que no podía tener el mismo placer que sí gozaba su esposa, por lo que, tenía que buscar a otras mujeres para compensarlo, la respuesta de Tiresias fue que la mujer disfruta mucho más que el hombre durante la cópula, lo sabía bastante bien, para esas alturas, se había relacionado con casi todos los hombres de Tebas.

Zeus justificó sus infidelidades, Hera estaba furiosa y, para vengarse de Tiresias, lo dejó ciego, al no poder contradecir a su esposa, Zeus lo compensó, no le regresó la vista pero le concedió el don de la adivinación, con eso, Tiresias pudo ganarse la vida sin tener que volver a recurrir a la prostitución, ganándose una buena fama por toda la Antigua Grecia por sus atinadas adivinaciones.

Tiresias tuvo una larga y por demás polémica vida en la ciudad de Tebas, la muerte le alcanzó cuando su ciudad fue invadida por los epígonos mientras él y la muchedumbre huían de la ciudad ante su inminente caída, como parte de la compensación de Zeus, el adivino pudo conservar su cuerpo en el Inframundo, conservando además el don otorgado por el dios.

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