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La Titanomaquia| Capítulo III.

 Título: La Titanomaquia.

Autor: Eduardo García.

Año: 2020.

Capítulo: "Titanomaquia".

Capítulo anterior: "El nacimiento de Zeus".

CAPÍTULO III.

"TITANOMAQUIA"

Zeus se dirigió entonces al Tártaro en donde aún se encontraban aprisionados su abuelo Urano, los cíclopes y hecatónquiros, a cambio de su libertad, tendrían que pelear junto a los dioses olímpicos para derrocar a Cronos del trono, tanto cíclopes como hecatónquiros anhelaban vengarse contra Cronos por haberlos encerrado en el vientre de su madre junto a Urano, así que aceptaron el trato propuesto por Zeus, los liberó de su encierro y éstos, en agradecimiento le obsequiaron a su liberador el rayo, el arma más poderosa de la Antigua Grecia, el distintivo más importante de Zeus, su insignia, con el rayo se convertiría en el amo y señor del universo al derrotar a su padre, Cronos. 

Zeus y los demás dioses olímpicos tomaron por cuartel el Monte Olimpo, la montaña más alta de toda Grecia, mientras que, los titanes liderados por Cronos tomaron al Monte Otris y la planicie fue el escenario de la batalla más sangrienta que se haya visto jamás, la batalla que enfrentó a los seres más poderosos tuvo lugar en esa planicie, el poder emanado era tal que hacían vibrar las entrañas de la tierra, un escenario verdaderamente apocalíptico, parecía ser el final de todo, la era dorada de la creación había llegado a su fin, esa paz y armonía que habían imperado en la tierra durante el reinado de Cronos no era ya más que un melancólico recuerdo, Zeus peleaba con sus poderosos rayos, en toda la historia de la creación no se habían oído tales estruendos que hubieran hecho temblar hasta el más valiente de los hombres, solo Zeus era digno de empuñar los poderosos rayos de los cíclopes para combatir a su padre. 

Los cíclopes y hecatónquiros peleaban contra los titanes, duelos de fuerza bruta, uno a uno fueron cayendo los enormes titanes, los aliados de Zeus les superaban en fuerza y cantidad, era un evento sinigual, ver esas enormes criaturas pelear unas contra otras movidas por el odio y rencor que se tenían entre sí producto de la traición de Cronos contra sus propios hermanos, criaturas que, desde su nacimiento habían sido maltratadas, era su momento de vengarse por todo el mal hecho contra ellos, y así lo hicieron. 

A los regalos de los cíclopes se sumaron el tridente de Poseidón y el casco de Hades, con ellos, los dioses olímpicos pusieron la balanza en su favor, los titanes liderados por Cronos solo tenían la fuerza bruta, no eran seres muy inteligentes, Cronos no podía creer el poder que tenía su hijo, era algo simplemente increíble, los dioses olímpicos se habían llevado la victoria. 

La derrota de los titanes estaba consumada, los dioses olímpicos habían salido airosos y podrían adjudicarse el poder para sí mismos, en especial para su líder: Zeus. Cronos y la todos de sus aliados fueron condenados a pasar la eternidad en el Tártaro junto a su padre Urano, cumpliéndose así la maldición que el dios del cielo le hizo a Cronos en un sueño después de haberlo castrado y usurpado, una vez terminada la batalla, los dioses olímpicos, se hicieron del poder de toda la creación y la paz y armonía regresaron a imperar en el mundo.


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