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La Titanomaquia | Capítulo XXVII

   Título: La Titanomaquia.

Autor: Eduardo García.

Año: 2020.

Capítulo: "Zeus, el pederasta".

Capítulo anterior: "El castigo de Tántalo".

Tienda: La Titanomaquia.

CAPÍTULO XXVII

"ZEUS, EL PEDERASTA"

Una de las historias más polémicas de toda la mitología griega es, sin lugar a dudas, el secuestro de Ganímedes, quien, aunque bello, era tan solo un joven, pese a su corta edad, Zeus puso los ojos en él, cuando el joven se encontraba pastoreando a su rebaño en el monte Ida, en la región de Frigia, actual territorio de Turquía, el rey de los dioses olímpicos lo miró y quedó perdidamente enamorado de él. 

El joven se había exiliado en aquella región así como los héroes griegos acostumbraban a hacer en sus años mozos para formar su carácter, Ganímedes quería aspirar a convertirse en famoso héroe, creía que, si se exiliaba en la región de Frigia, nadie lo molestaría, pues no estaba muy habitada, salvo su rebaño, era realmente apuesto y su cuerpo era más que esbelto, su belleza era divina, era incluso más bello que algunos dioses, para desgracia de Ganímedes, Zeus se empecinó a convertirlo en su amante, el pobre joven estaba completamente indefenso, ni siquiera las diosas habían logrado escapar del insaciable deseo sexual de Zeus. 

Éste se transformó en un águila y se lo llevó al Monte Olimpo, ahí abusó de él un sinfín de veces, cuando su esposa Hera, o alguna otra mujer lograba complacerlo, seguramente Ganímedes sí lo haría, el joven desempeñaba también un rol en el Olimpo, además de ser el amante de Zeus, servía como el copero de los dioses, fue del agrado de todos los dioses por su simpatía y belleza, pero no así a Hera, quien lo aborrecía como a todos los demás amantes de su marido, para evitar que Hera asesinara al joven y para poder seguir usándolo por toda la eternidad, Zeus le concedió al joven la inmortalidad. 

Ya con vida eterna, el joven no se convertiría en un héroe como él había deseado cuando era libre, sino que sería el amante del dios supremo del universo, el padre de Ganímedes no se quedó satisfecho con el tiránico rapto de su hijo, así que, para compensarlo, Zeus mandó a Hermes para que éste fuera al encuentro del padre, éste le ofreció una vid de oro que había sido fabricada por el dios Hefesto y además dos formidables caballos que eran casi tan veloces como el mensajero de los dioses, podían correr tan rápido que podían correr sobre el agua sin hundirse, para los antiguos griegos, esta historia significaba que, si existían relaciones homosexuales en el mundo era gracias al consentimiento de sus padres. 

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