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La Titanomaquia | Capítulo XXXVIII

 Título: La Titanomaquia.

Autor: Eduardo García.

Año: 2020.

Capítulo: "Poseidón y Anfitrite".

Capítulo anterior: "El castigo de Narciso".

Tienda: La Titanomaquia.

CAPÍTULO XXXVIII

"POSEIDÓN Y ANFITRITE"

Poseidón era el rey absoluto de los mares, dado que, después de la Titanomaquia, los dioses olímpicos se repartieron el mundo, el cielo para Zeus, el inframundo para Hades, y finalmente, los mares para el temperamental Poseidón.

El dios fue muy temido por los marinos, puesto que, a Poseidón le encantaba hundir embarcaciones provocadas por la agitación del mar, o bien, aniquilando a poblaciones enteras con sus terremotos, tsunamis o inundaciones, la más famosa de ellas fue, sin lugar a dudas, la mítica ciudad de la Atlántida que pereció a manos del dios y desde hace incontables años yace sumergida en el fondo del océano Atlántico entre los continentes de Europa y América.

Viendo el difícil carácter de su hermano, Zeus llegó a la conclusión de que, lo que Poseidón necesitaba era una esposa para aplacar su descontrolada ira y malgenio, el rey de los dioses se dio a la tarea de encontrarle una, buscó a una antigua deidad del océano, Nereo, para que le diera una de sus hijas a Poseidón como esposa.

Él aceptó gustoso, era un gran honor que una hija suya se convirtiera en la reina de los mares, dejó que el dios escogiera a su esposa de entre sus hijas, todas eran bellas, pero, la hermosa Anfitrite enamoró inmediatamente al dios.

Al mirarlo y ver las intenciones perversas del dios, Anfitrite huyó nadando hacia las profundidades del oceáno, Poseidón se quedó triste y desconsolado, había sido rechazado por la que quería como esposa, el plan de Zeus había tenido un resultado completamente contradictorio, el dios de los mares no era menos gruñón o iracundo, sino todo lo contrario gracias al rechazo de su enamorada.

A manera de consuelo, Poseidón hundió aún más embarcaciones, las aguas estaban agitadas, y la bella Anfitrite no daba señales de ningún tipo, así que, Zeus obligó a su madre para que le dijera el paradero de su hija, cuando lo supo Poseidón, mandó a un delfín que servía como ayudante del dios en su palacio submarino.

El delfín fue hasta en donde se encontraba Anfitrite, tratando de convencerla para que aceptara ser la esposa de su amo, finalmente, aceptó la diosa y salió de su escondite para unirse a Poseidón en su esplendoroso palacio, ser su esposa y gobernar todos los océanos, siendo reconocida como la diosa del mar tranquilo, siendo la contraparte de su marido, que provocaba un gran caos en las aguas, a partir de aquel momento, Poseidón estuvo mucho más tranquilo y relajado que antes, dejando de hundir embarcaciones y provocar otros desastres naturales con tanta frecuencia.

De la unión de ambos, nació Tritón, el príncipe de los mares que, junto a su padre, gobernaría las aguas y tendría la tarea de ser el mensajero de Poseidón, así como Hermes lo era de Zeus, en agradecimiento con el delfín, Poseidón lo inmortalizó en una constelación que desde tiempos inmemoriales ha adornado el firmamento sobre todos nosotros.

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